La industria del cuidado personal requiere sistemas precisos y flexibles, ya que los productos están compuestos por una amplia variedad de materias primas diferentes que deben procesarse con la máxima precisión. La pasta de dientes, los productos para el cuidado del cabello y los cosméticos requieren texturas, viscosidades y consistencias especiales. Estas se consiguen mediante procesos de mezcla y dosificación especialmente desarrollados.
Otro punto importante es la seguridad higiénica. Dado que muchos de estos productos se utilizan sobre la piel o en la boca, los procesos de producción deben cumplir con los más altos estándares de higiene. Aquí es donde entra en juego la limpieza CIP, que permite una limpieza rápida y eficaz de los sistemas sin necesidad de desmontarlos.
Además, los sistemas flexibles y escalables deben garantizar que se mantenga la misma alta calidad del producto incluso en caso de cambios estacionales, cambios en la receta o cantidades de producción más pequeñas.